Mensaje de la Asociación Mexicana de Pediatría, A.C.

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Mensaje de la Asociación Mexicana de Pediatría, A.C.

MENSAJE DE LA
ASOCIACION MEXICANA DE PEDIATRÍA, A.C.

La Asociación Mexicana de Pediatría, lamenta profundamente los recientes hechos de violencia ocurridos en Nuevo León y pide a los pediatras, padres de familia y a la población, reflexionar sobre los siguientes puntos:

Los niños siempre han pasado mucho más tiempo fuera de la escuela que dentro, antes de ponerse en contacto con sus maestros, ya han experimentado ampliamente la influencia educativa de su entorno familiar y de su medio social. En la familia el niño aprende o debería aprender aptitudes tan fundamentales como hablar, asearse, obedecer, amar al prójimo. Después de la escuela, los grupos de amigos, el lugar de trabajo, llevarán a cabo la socialización secundaria que será mucho más fructífera pues tendrá una base sólida sobre la que asentar sus enseñanzas.

El aprendizaje familiar tiene  pues, como trasfondo el más eficaz de los instrumentos de coacción: la amenaza de perder el cariño de aquellos seres sin los que aún no sabe cómo sobrevivir. La educación familiar funciona por vía del ejemplo, en una palabra este aprendizaje resulta de la identificación total en sus modelos o del rechazo visceral. Por eso lo que se aprende en la familia tiene una indeleble fuerza persuasiva.

Este protagonismo para bien y para mal de la familia en la socialización primaria de los individuos atraviesa un indudable eclipse en la mayoría de los países, lo que constituye un serio problema para la escuela y los maestros. “Los maestros perciben este fenómeno cotidianamente y una de sus quejas más recurrentes es que los niños acceden a la escuela con un núcleo básico de socialización insuficiente para encarar con éxito la tarea de aprendizaje”, cuando la familia socializaba, la escuela podía ocuparse de enseñar.

La principal consecuencia de la transformación educativa de las familias modernas es que en los hogares, cada vez hay menos mujeres y ancianos que antes eran los miembros de la familia que más tiempo pasaban en casa junto a los niños. Si los padres no ayudan a los hijos con su autoridad amorosa a crecer y prepararse para ser adultos, serán las instituciones públicas las que se vean obligadas a imponerles el principio de realidad, no con afecto sino por la fuerza. El objetivo de la educación es aprender a respetar por alegre interés vital lo que comenzamos respetando  por una u otra forma de temor.

La televisión ofrece modelos de vida, ejemplos y contraejemplos, viola todo los recatos y promociona entre los pequeños esa urgencia de elegir,  inscrita en la abundancia de noticias a menudo contradictorias, pero hay algo más; la televisión no solo opera dentro de la familia, sino que emplea también los cálidos y acríticos instrumentos persuasivos de la educación familiar.

La tarea actual de la escuela resulta así doblemente complicada. Por una parte, tiene que encargarse de muchos elementos de formación básica de la conciencia social y moral de los niños que antes eran responsabilidad de la socialización primaria, llevada a cabo en el seno de la familia. Los maestros deben siempre recordar, aunque lo olviden los demás, que las escuelas sirven para formar gente en el conocimiento. Pero sigue siendo responsabilidad de la familia la formación del ser humano.

Los pediatras somos corresponsables en este proceso ayudemos a México, ayudemos a las Familias Mexicanas.

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DR. JOSE LUIS PINACHO VELAZQUEZ
PRESIDENTE

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